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¿TECNOOPTIMISTA O TECNOPESIMISTA?

A muchos nos asusta la evolución de la tecnología pues creemos que esta nos cambiará y nos llevará a la desaparición de millones de empleos, o quizás nos hará “menos inteligentes”, tal como sucedió en 1988 cuando un nutrido grupo de profesores de matemáticas en Estados Unidos protestaron contra el uso de las calculadoras, pues consideraban que ello haría menos capaces a sus alumnos (Washington Post, abril 5 de 1988). Algo similar ha sucedido en diferentes partes del mundo con la aparición de ChatGPT, una inteligencia artificial que “asusta” a muchos educadores, pero que, si la vemos desde el punto de vista positivo, seguramente nos llevará a construir una mejor educación, quizás basada en el pensamiento crítico y analítico.

En el mundo existen dos posturas radicalmente opuestas con respecto a la masificación de la tecnología. Por un lado, están los tecnooptimistas, quienes proponen que gracias a la tecnología la humanidad alcanzará un ideal de vida en el que desaparezcan todos los problemas actuales. Para este grupo, los seres humanos deberíamos dedicarnos a cultivar nuestra mente y cuerpo, como lo hacían los griegos, ya que los robots harían todas las tareas de producción que requerimos para tener un alto nivel de vida.

Por otro lado, se encuentra los tecnopésimistas quienes señalan que la tecnología acabará con millones de empleos en todo el mundo, dejando muchos más pobres en el planeta. 

¿Quién tiene la razón?

Hace algunos años, los futurólogos señalaban que los empleos que se iban a automatizar más rápidamente eran los que no requerían mucha profesionalización, albañiles, aseadores, choferes, asistentes, etc., y que profesiones como programadores, artistas, entre otros, serían los que tendrían seguro su trabajo. Hoy vemos con asombro, que la inteligencia artificial como ChatGPT y sus similares ya son capaces de programar, de crear pinturas, de realizar fotografías creativas, hacer campañas de publicidad y escribir poesías… en esta predicción sobre los trabajos poco profesionalizados, nos hemos equivocado.

Particularmente veo a la tecnología y a su rápido desarrollo como un aliado para el crecimiento, pero también estoy seguro de que necesitamos que los sistemas educativos aborden ese nuevo lenguaje que es clave para entender la 4ª Revolución Industrial de la cual todos estamos siendo parte. La Inteligencia Artificial, las Redes Neuronales, el Internet de las Cosas debieran ser parte de las currículas de nuestros alumnos, pues solo entendiendo este nuevo lenguaje nuestros alumnos podrían usarlo para construir nuevo conocimiento, lo que al final debiera ser el objetivo de los países en el siglo XXI. Esa educación memorística a la cual estamos acostumbrados es una educación obsoleta que no genera desarrollo para un país, de ahí la urgencia de que en nuestro México logremos estructurar un sistema educativo acorde a las necesidades del momento.

Aprender de memoria para responder un examen, fue un esquema que funcionó en el siglo XX para un modelo que era muy diferente a lo que hoy requerimos. Este siglo es el de la creatividad, la innovación, la disrupción y el emprendimiento, y estar lejos de estos conceptos seguramente nos condenará a tener mucha más pobreza en las siguientes décadas, pues vivir de recursos naturales y de mano de obra barato, como lo hacemos en nuestro país, no nos presenta un panorama alentador para este siglo.

 

principal@globaluniversity.edu.mx

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